El Gobierno nacional deberá acelerar el ajuste del gasto para cumplir con el FMI
El recorte de las erogaciones para el último trimestre del año debería impactar en salarios, subsidios e inversión real directa, según un informe del Iaraf. Ello porque, con la dinámica del ajuste de los primeros nueve meses, no se llegaría al objetivo de 1,6% de superávit primario, una de las metas del acuerdo con el organismo multilateral. El informe destaca que el escenario se basa en una caída real de los ingresos tributarios
El Gobierno nacional deberá profundizar el ajuste del gasto en los últimos tres meses del año si es que pretende cumplir con la meta acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de lograr un superávit primario de 1,6% del Producto Bruto Interno (PBI).
Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), para alcanzar el objetivo, el ajuste deberá recaer básicamente sobre el gasto no indexado.
De acuerdo con el trabajo elaborado por el economista Nadin Argañaraz, la administración de Javier Milei deberá acelerar la reducción de las erogaciones no indexadas -que incluyen salarios, subsidios a la energía y al transporte, transferencias a provincias e inversión real directa-, llevándolas de una baja de 10% real interanual en los primeros nueve meses del año a una caída de 16% en el último trimestre.
“El gasto no indexado debe bajar todo lo necesario, con tal de cumplir con el objetivo de superávit primario”, señaló Argañaraz en el informe. El especialista recordó que el compromiso de un resultado fiscal positivo de 1,6% del PBI fue incorporado en el último staff report del FMI y que constituye “el pilar fundamental de la actual administración de gobierno”.
Ingresos y gasto en 2025
El estudio del Iaraf destaca que el año 2025 implica un desafío fiscal importante para el Gobierno, especialmente por la pérdida de recaudación del impuesto PAIS, que había sido una de las principales fuentes de recursos en 2024. De hecho, el objetivo fiscal de este año implica una leve baja respecto al superávit primario de 1,8% del PBI alcanzado el año anterior.
Durante los primeros nueve meses de 2025, los ingresos totales del sector público nacional no financiero cayeron 1,4% en términos reales interanuales, con un descenso de uno por ciento en los ingresos tributarios y de 5,8% en los no tributarios. Por su parte, el gasto primario total aumentó 2,1% real interanual, producto de comportamientos muy dispares entre los distintos componentes.
El gasto indexado -que incluye jubilaciones, pensiones no contributivas y la Asignación Universal por Hijo (AUH)- aumentó 18,4% real interanual en los primeros nueve meses del año. En cambio, el gasto no indexado bajó 10,3% real interanual, lo que permitió contener parcialmente el avance del gasto total.
Argañaraz explicó que “una buena parte del gasto tiene que verse reducida inclusive en términos reales, es decir, en capacidad de compra”, ya que el ajuste recae principalmente en los componentes no sujetos a actualización automática por inflación.
Caída del superávit
El informe subraya que en septiembre el superávit primario cayó 35% real interanual, en línea con la trayectoria descendente esperada por el Gobierno. Ese mes, el gasto indexado creció 8% real interanual, mientras que el gasto no indexado se redujo 6%, con lo cual el gasto total se mantuvo en niveles similares a los de septiembre de 2024.
Asimismo, los ingresos tributarios disminuyeron 6,8% real interanual, lo que afectó el resultado fiscal mensual. “Fue el quinto mes del año con caída del superávit”, precisó el Iaraf, y agregó que esta tendencia está en sintonía con la reducción del resultado primario de 1,8% a 1,6% del PBI.
Más ajuste
De acuerdo con las proyecciones del instituto, si se mantiene la actual dinámica de ingresos, el gasto primario debería bajar 6% real interanual en el último trimestre para cumplir con la meta fiscal del FMI. En ese escenario, el gasto total de 2025 terminaría con una leve suba real de apenas 0,4% respecto a 2024, en un contexto de crecimiento económico estimado en torno a cuatro por ciento.
El gasto indexado continuaría moviéndose de manera automática, con una variación real interanual de 2,9% en el último trimestre y un incremento acumulado de 13,9% en todo 2025. En cambio, el gasto no indexado debería profundizar su caída, pasando de 10% a 16% real interanual entre septiembre y diciembre.
“De esta forma, el gasto primario real de 2025 debería ser prácticamente igual al de 2024”, apuntó Argañaraz. Pero aclaró que para alcanzar ese resultado será necesario un ajuste mayor en los rubros que no están protegidos por la inflación.
Según el Iaraf, de cumplirse este escenario, el superávit primario caería seis por ciento en términos reales interanuales, lo que sería consistente con la meta del 1,6% del PBI. El informe concluye con una advertencia: “Quedan tres meses de mucha intensidad fiscal. Habrá que ver la línea que sigue el Gobierno para sostener al pilar fundamental de su programa económico”.

