Un imputado, que reconoció los delitos y fue condenado, dio los nombres de quienes serían un paraguas de protección de las presuntas maniobras corruptas. Miguel Siciliano mencionado pero no investigado. Aparecen chats con el abogado Ricardo Moreno: ¿tráfico de influencias?
La megacausa “Bomberos”, cuya elevación a juicio fue confirmada por la Cámara de Acusación, aporta datos sustanciosos sobre el negocio de la noche de Córdoba, vínculos de un empresario y un alto funcionario político, según declaró un imputado. A raíz del efecto dominó del femicidio de la adolescente Agostina Vega y las sospechas sobre posible circulación de drogas y trabajo sexual en el bar Wachitas, este medio buscó en la causa Bomberos qué había sobre la actividad comercial nocturna y a quiénes rozan las sospechas de presunta corrupción a partir de certificados falsos de Bomberos para obtener habilitaciones de la Municipalidad de Córdoba. No hay referencias a Wachitas, pero sí a otros boliches. El nombre que sobresale es Marcos Gennaro.
En la causa hay 16 acusados, de los cuales tres confesaron los delitos en juicios abreviados. A la cabeza de la presunta asociación ilícita figura el exjefe de Bomberos, Gustavo Folli Pedetta, quien continúa detenido, no cuestionó la elevación a juicio y espera esa instancia para demostrar su inocencia. Así lo hizo saber oportunamente su defensor. La causa instruida por el fiscal Guillermo González fue confirmada por el Juzgado de Control y la Cámara de Acusación.
En el devenir de la investigación un imputado “arrepentido” vinculó a Gennaro con Miguel Siciliano, mientras era secretario de Gobierno municipal durante la intendencia de Martín Llaryora en Córdoba. No hay hasta aquí una investigación abierta sobre el funcionario a partir de esa mención. Cuando el imputado fue indagado y se le requirieron pruebas de esos vínculos dijo que no las tenía.
